Sin duda ha sido un año de muchas pruebas personales, sin embargo nada me llega más al corazón que ver a mis seres queridos pasar por momentos difíciles. No comprendo por qué Satanás destruye tanto las familias, el amor, los matrimonios eternos. Mi corazón está muy triste por todo lo que está pasando. Ya no es un hogar afectados, sino varios. Cómo alguien es capaz de abandonar a su esposa, sus hijos y dormir tranquilamente sin pensar en el dolor que está causando. Cómo puede haber tanta neblina en sus miras. Cómo pueden por su propio albedrío estar en esa posición ante Dios. Me duele tanto...
Va creciendo mi temor en cuanto al compromiso y encontrar a la persona creyendo que es la correcta y no sea así.
Amo a mi familia, espero algún día formar la mía. Amo mucho a mi esposo desde ya, cuando me siento sola, pienso en que él también está esperándome y me anhela enormemente. Aveces tomo nota en mis diarios sobre cosas que espero compartir con él. Amaré tanto a mis hijos como hoy amo a los pequeños de la primaria. Mi fe es mayor a mis miedos. Si bien ahora mismo Satanás puede pensar que ha ganado la batalla destruyendo relaciones, todos sabemos como será el final. Sólo nos queda ser parte del equipo ganador. Oh está todo bien!
lunes, 25 de marzo de 2013
martes, 5 de marzo de 2013
León
Esta mañana después de pasar una hora sufriendo por los pensamientos que me venían a la cabeza, intenté meditar usando una idea nueva: la compasión. Le pedí a mi corazón que, por favor, le diera a mi alma una mayor generosidad a la hora de juzgar el funcionamiento de mi mente. En lugar de considerarme una caprichosa, no podía considerarme un ser humano más (bastante normal, por cierto)? Los pensamientos afloraron como siempre - muy bien, así será - y después salieron los sentimientos reprimidos. Empecé a sentirme una persona solitaria y amargada. Pero entonces brotó una enfurecida respuesta de las profundidades de mi corazón y me dije a mí misma: Esta vez no te voy a juzgar por pensar eso.
Mi mente intentó protestar, diciendo: Si, pero eres una fracasada, una perdedora, y nunca llegarás a ser nada.
Y, de repente, fue como si me rugiera un león dentro del pecho, ahogando con su furia todos aquellos disparates. Una voz me bramó por dentro, una voz atronadora, que no había oído en mi vida. Era tan potente - internamente, eternamente . que me tapé la boca con la mano por miedo a que si la abría y dejaba salir el sonido resquebrajaría los cimientos de todos los edificios de aquí a Detroit.
Y esto fue lo que bramó la voz:
NO TIENES NI LA MENOR IDEA DE LO FUERTE QUE ES MI AMOR!
La galerna que acompañaba a esta frase desperdigó la cháchara negativa de mi mente; las ideas huyeron como pájaros y liebres y antílopes largándose aterrorizadas. Y se hizo el silencio. Un silencio intenso, vibrante y estremecido. El león de la selva de mi corazón miró su apaciguado reino con aire satisfecho. Entonces se relamió, cerró sus ojos dorados y se durmió otra vez.
Y entonces, en medio de ese regio silencio, al fin empecé a meditar sobre (y con) Dios.
Mi mente intentó protestar, diciendo: Si, pero eres una fracasada, una perdedora, y nunca llegarás a ser nada.
Y, de repente, fue como si me rugiera un león dentro del pecho, ahogando con su furia todos aquellos disparates. Una voz me bramó por dentro, una voz atronadora, que no había oído en mi vida. Era tan potente - internamente, eternamente . que me tapé la boca con la mano por miedo a que si la abría y dejaba salir el sonido resquebrajaría los cimientos de todos los edificios de aquí a Detroit.
Y esto fue lo que bramó la voz:
NO TIENES NI LA MENOR IDEA DE LO FUERTE QUE ES MI AMOR!
La galerna que acompañaba a esta frase desperdigó la cháchara negativa de mi mente; las ideas huyeron como pájaros y liebres y antílopes largándose aterrorizadas. Y se hizo el silencio. Un silencio intenso, vibrante y estremecido. El león de la selva de mi corazón miró su apaciguado reino con aire satisfecho. Entonces se relamió, cerró sus ojos dorados y se durmió otra vez.
Y entonces, en medio de ese regio silencio, al fin empecé a meditar sobre (y con) Dios.
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